Vamos a hacer de cuenta que lo que no podemos hacer es lo que a veces mas deseamos obtener, cueste lo que cueste, por mas que tengamos que hacer rodar cabezas ese es nuestro objetivo y, a veces es tanta esa obsesión que perdemos la cabeza por un instante, no vemos lo que estamos construyendo a nuestro alrededor, nos auto convencemos que eso esta bien, por mas que nuestra conciencia nos diga que paremos, que eso no se hace, que debemos hacer marcha atrás para por lo menos quedarnos en ocasiones con nuestra dignidad a cuestas. Muchas veces ese peso lo ignoramos y seguimos haciendo oídos sordos a eso, y cuando es tarde (muy tarde) nos sentamos a llorar preguntándonos una y otra vez ¡Que hicimos mal! ¡Que hice mal! ¡Cual fue mi error! pero nunca nos ponemos dos minutos con la cabeza en frío para asumir que cuando tenias tiempo (todo el tiempo del mundo) podrías haber hecho marcha atrás y ponerle ese freno que tanto lo necesitabas en tu vida. Pero todos los arrepentimientos llegan tarde, a veces ya cuando no hay remedio para la cura. Simplemente fue un mal paso.
Lo mejor puede aparecer, no fuerces el destino a hacer cosas que no se pueden hacer.




